Dec 27, 2025
Por: Elena

Gênero: female

La Terapeuta y Su Paciente: Cómo Enseñé a Lucía a Alcanzar el Orgasmo

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Me llamo Elena, tengo 38 años y soy terapeuta sexual en Barcelona. Aún me siento atractiva y cuido mi cuerpo. Quiero contarles una experiencia con una paciente joven llamada Lucía, de 22 años.

Era martes 15 de abril de 2025. Lucía entró nerviosa, preciosa: piel clara, cabello largo ondulado, figura delicada. Se sentó y habló con voz baja.

—Cuando me toco… no consigo concentrarme.

—¿Por qué?

—No termino nunca… no llego al orgasmo. No sé si alguna vez lo he tenido.

—¿En qué piensas mientras te tocas?

—En que me hacen el amor, pero igual no pasa. Me avergüenza.

—No sientas vergüenza. Es común. ¿Qué te falta?

—Quizá tiempo para entrar en la fantasía…

—Tal vez pueda ayudarte, si confías en mí.

—¿Me pides que me masturbe aquí?

—Sí, pero sin desnudarte. Tengo un traje de baño blanco completo, solo deja la espalda descubierta.

Le di el traje (semitransparente, aunque le dije que era blanco).

—Se abrocha por abajo. Cámbiate en el baño.

Escuché cómo se cambiaba: zapatillas, se sentó en el inodoro y orinó un poco. Al salir, lucía espectacular: tacones negros, tela pegada, pezones y vello púbico visibles.

—No es tan blanco… se ve todo.

—Perdón, se me acabó el otro. Somos mujeres, no pasa nada.

—Tienes razón… gracias por decir que tengo buena figura.

—Estás preciosa. Veo que no te quitaste los tacones.

—No quiero tocar el suelo frío.

Le pedí cerrar los ojos y sentarse en el diván. Me puse detrás y acaricié sus hombros y espalda.

—¿Te gusta?

—Sí… agradable.

—¿Quieres tocarte ahora?

—Quizá… pero no sé si pueda.

—¿Te dejo sola?

—No… guíame.

—¿Qué tal si te acaricio mientras tú lo haces?

Lucía se tocó por encima del traje: pechos, monte, entrepierna. Me acerqué y besé su cuello. Ella giró.

—¿Tienes otro traje? ¿Te lo pones?

—Sí… para que estés cómoda.

Me cambié uno igual. Al salir, sonrió:

—Te queda increíble.

Volví detrás y seguí acariciándola. Ella se tocaba más intenso. Me quité la parte de arriba y pegué mis pechos a su espalda. Lucía tomó mi mano y la puso en su entrepierna.

La toqué por encima de la tela. Respiración agitada.

—No debiste desnudarte… ahora quiero sexo.

—¿Has estado con mujeres?

—No… solo chicos. No me gustaron.

Subí a sus pechos. Pezones duros. Ella giró y me miró. Sabía que cruzábamos una línea.

—Nunca pensé…

—Déjame mostrarte el placer. Confía.

Asintió. Se recostó. Abrí sus piernas, quité la tela. Vulva rosada, húmeda. Besé por encima, luego directamente. Lamí despacio, deteniéndome en el clítoris. Lucía gemía.

—Ahhh… nadie me había besado así…

—¿Te gusta?

—Sí… sigue… ¡me encanta!

Tomé su mano:

—Tócate también.

Se masturbó mientras yo lamía. Se arqueó, tembló. Llegó al orgasmo con grito intenso, humedad en mi boca. Su primer orgasmo real.

Jadeaba, sonrojada.

—No pensé que llegaríamos tan lejos…

—Es normal.

Puse su mano en mi muslo.

—¿Quieres probar conmigo?

—Sí… quiero.

Me quité el traje. Lucía besó mi vulva, tímida al inicio, luego lamió con hambre. Me hizo venir fuerte.

No paramos. Posición 69: nos lamimos mutuamente. Gozamos juntas otra vez.

Quedamos abrazadas, desnudas, acariciándonos. Sabíamos que era especial.

Desde entonces, Lucía viene semanalmente. Cada “consulta” es placer intenso. Ella ya llega al orgasmo… y yo disfruto enseñarle.

Publicado em Dec 27, 2025

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