Dec 27, 2025
Por: Sofía

Género: female

La Noche en Que el Nuevo de la Oficina Me Folló el Culo Mientras Mi Novio Estaba a Metros

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Me llamo Sofía, tengo 28 años, vivo en Madrid con mi novio Pablo desde hace 6 años. Trabajamos en la misma agencia de publicidad: él en cuentas grandes, yo en diseño gráfico. Nuestra vida es cómoda, predecible… y aburrida en la cama. Pablo es dulce, pero el sexo siempre es el mismo: misionero los viernes, luces apagadas, cinco minutos y a dormir. Yo fingía que me bastaba, pero por dentro me consumía un deseo que no podía confesar.

Todo explotó el sábado 28 de junio de 2025, en la fiesta de verano de la agencia en una finca en las afueras de Toledo. Era una noche de calor sofocante, piscina iluminada, barra libre y más de 80 personas bailando reggaetón y pop latino. Pablo se quedó charlando con los directores, yo me fui a la barra a pedir un mojito. Allí apareció Raúl, el nuevo community manager de 27 años: moreno, alto, tatuajes en los brazos, sonrisa confiada y una mirada que te desnudaba sin decir nada.

Empezamos hablando de campañas virales. Él dijo que mis diseños eran “sexys, directos, como tú”. Yo reí nerviosa, pero sentí el calor subiendo. Bailamos. Sus manos en mi cintura, luego más abajo, apretando mis caderas. Pablo estaba a metros, de espaldas. Raúl me susurró: “Vamos a la zona de las hamacas, hay menos gente.”

Caminamos hasta un rincón oscuro del jardín, solo iluminado por luces tenues. Me acorraló contra una pared de piedra. Me besó con urgencia, lengua invadiendo, mordiendo mi labio inferior. Sus manos subieron por mi vestido ajustado, abrieron el cierre del escote. Mis pechos quedaron libres. “Qué tetas tan perfectas…”, murmuró, chupando un pezón con fuerza. Gemí sin control: “Ayyy… Raúl… no deberíamos…” Pero mi cuerpo ya había decidido.

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Me levantó una pierna, me apoyó contra la pared. Bajó mis bragas de un tirón. Dedos ásperos entraron en mi coño empapado. “Estás chorreando… querías esto desde que me viste.” Frotó mi clítoris en círculos rápidos, metió tres dedos. Yo temblaba: “Más… fóllame con los dedos… ayyy… sí…” Me vine fuerte, apretando sus dedos, mojándole la mano.

Me bajó al suelo, me puso de rodillas sobre el césped. Sacó la polla: gruesa, larga, venosa, cabeza brillante. “Chúpala toda.” La metí hasta la garganta, babeando, ahogándome. Él agarró mi pelo y folló mi boca sin piedad. “Traga, puta… toma toda la verga.” Me ahogaba, lágrimas en los ojos, pero no paré.

Me levantó, me puso de espaldas, me inclinó contra la pared. Metió la polla de un empujón en mi coño. “¡Ayyy… Dios… me estás abriendo entera!” Embestidas brutales, profundas, golpeando el fondo. Cada golpe me hacía gritar: “Más fuerte… rómpeme… fóllame como nunca me han follado!” Me dio nalgadas hasta dejarlas ardiendo, rojas. “Toma, infiel… esto es lo que te mereces.”

Me giró, me puso de cuatro en el césped. Escupió en mi culo. “Ahora te follo por detrás.” Forzó la cabeza. Dolor intenso: “¡Ayyy… despacio… me duele mucho!” Pero empujó hasta entrar todo. Folló mi culo con violencia, tirando del pelo, dándome palmadas en la cara. “Grita, zorra… que Pablo te oiga.” Gozamos al mismo tiempo: él dentro de mi culo, llenándome de leche caliente; yo temblando, apretando, viniéndome otra vez.

Volvimos a la fiesta. Pablo seguía hablando, ni se dio cuenta de que tardé casi una hora. Esa noche cambié. Raúl y yo empezamos a vernos en secreto: en el parking de la oficina, en su piso cuando Pablo viajaba, en moteles baratos. Me follaba en todas las posiciones, me dejaba marcas en los pechos, en la garganta, en el culo. Mi coño y mi culo ya no son solo de Pablo. Son de Raúl. Y cada vez que Pablo me toca, pienso en él.

Ahora vivo dos vidas. Y no sé si algún día podré parar.

Publicado el Dec 27, 2025

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