Dec 27, 2025

Gender: female

De Víctima a Dueña del Placer – Mi Venganza Ardiente

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Me llamo Camila, tengo 32 años ahora, pero esto que voy a contarles empezó cuando tenía 19, en un pueblo chico de Córdoba, Argentina. Era 2012, yo era una chica tímida, estudiaba en la universidad pública y vivía con mi familia. Tenía tres tíos por parte de mi papá: el mayor, Héctor (45 años), el mediano, Raúl (42), y el menor, Gustavo (39). Todos casados, con hijas adolescentes y vidas “respetables”. Pero esa Navidad, durante la fiesta familiar en la casa de mi abuela, todo cambió.

Estaba sola en el patio trasero, tomando aire fresco porque el calor dentro era insoportable. Los tres tíos salieron a fumar y a tomar, ya medio borrachos. Me rodearon, riendo. Héctor me agarró del brazo: “Mirá qué grande estás, sobrinita… ya sos mujer.” Intenté zafarme, pero Raúl me tapó la boca y Gustavo me sujetó las manos. Me llevaron al galpón del fondo. Allí, uno por uno, me violaron.

Primero Héctor: me tiró sobre un colchón viejo, me arrancó la ropa, me metió la verga seca y me folló con violencia. “Toma, putita… esto es lo que querías.” Grité de dolor, pero nadie escuchaba. Luego Raúl: me puso de cuatro, me dio nalgadas y me folló el coño mientras me insultaba. “Callate, perra… sos nuestra ahora.” Por último Gustavo: me obligó a chupársela, me folló la boca hasta que me ahogué, y terminó dentro de mí. Los tres se fueron riendo, diciendo: “Si hablás, decimos que vos quisiste.”

Me dejaron ahí, sangrando, rota. No conté nada. Me fui a Buenos Aires al mes siguiente, con una rabia que me quemaba por dentro. Juré que me vengaría.

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Trabajé como escort de lujo durante 5 años. Gané mucho dinero: clientes ricos, empresarios, políticos. Ahorré todo. Con ese dinero contraté a los mejores escorts masculinos de la ciudad: guapos, fuertes, profesionales, sin escrúpulos. Les pagué bien y les di un plan.

Primero encontré a las hijas de mis tíos. La hija mayor de Héctor, Sofía (ahora 24), estudiaba en Córdoba. Contraté a dos escorts para que la sedujeran en una fiesta. Los chicos la llevaron a un hotel, la drogaron un poco y la follaron toda la noche: uno en la boca, otro en el coño, el tercero en el culo. Grabaron todo. Le mandé el video a Héctor anónimamente: “Tu hija ya sabe lo que es ser usada.”

Luego la hija de Raúl, Lucía (22). La encontré en Instagram, la invité a una “sesión de fotos” pagada. Los escorts la ataron, la azotaron, la follaron en grupo hasta dejarla temblando. Video enviado a Raúl: “Tu sangre paga lo que vos hiciste.”

La esposa de Gustavo, Mónica (38), fue más fácil. La cité en un spa de lujo como “regalo sorpresa”. Los chicos la masajearon, la sedujeron y la convirtieron en su juguete: doble penetración, fisting, gozadas en la cara. Video a Gustavo: “Tu mujer ahora es nuestra puta.”

Los tíos nunca supieron quién era. Solo recibían los videos y se volvían locos. Yo los veía desde lejos, en las reuniones familiares, con la cara pálida, sin poder mirarme a los ojos.

Hoy vivo en Buenos Aires, sigo ganando dinero con mi agencia de escorts. Mis tíos se separaron, perdieron todo. Yo… soy libre. Y cada vez que veo un video nuevo de sus familias siendo usadas, sonrío. La venganza no es dulce… es deliciosa.

Published on Dec 27, 2025

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